domingo, 4 de agosto de 2013

Se terminó

Ha pasado el tiempo, y muchas cosas han cambiado, demasiadas. Mi corazón aún sangra, pues la herida es reciente. No sé cómo me curaré, no sé cuándo ni dónde, ni siquiera sé si será gracias a alguien o gracias al tiempo. Después de mucho tiempo este blog llega a su fin. Era de esperar, las cosas no fueron nunca propicias para una relación estable. ¿De qué sirve el amor si lo único que hace es destruir vidas? ¿De qué sirve el amor si todo acaba tarde o temprano por agentes externos? Olvidaos de la vida perfecta con la mujer perfecta. No nos engañemos, eso no existe. Yo estuve cerca de lograrlo, y solo me faltaba esa vida perfecta con mi chica perfecta. Pero una cosa anula la otra. Las circunstancias nunca ayudaron, y aunque hemos peleado una y otra vez con el mundo para crear esa vida perfecta, hay quienes insisten en destruir lo bueno.
Busqué el amor durante muchos años, sufriendo por él antes aún de conocerlo. Ahora que lo he conocido puedo asegurar que ofrece lo mejor de la vida, pero también lo peor. Es trabajo de cada uno descubrir si merece la pena sufrir tanto por esa felicidad que se puede hundir en cualquier momento.

 Aún sufro por todo lo que he vivido. Es fácil olvidar dos o tres meses de relación, pero un año y medio se me hace demasiado difícil. Había encaminado mi vida en una dirección, y resulta que me he encontrado con un muro, un callejón sin salida. Antes veía la luz al final del túnel, me veía al otro lado, en mi propia casa, con mi esposa y un hijo o una hija. Ahora el túnel se ha derrumbado frente a mí. Ese futuro ya no existe. Ahora debo hacer marcha atrás, tratando de olvidar todo lo que viví durante el trayecto, para encontrar otro camino que aún tenga futuro al final. Va a ser difícil y doloroso, pero así debe ser.

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